[verso]
El cielo tiñe su pena, naranja y carmesí. Mientras el sol en la tarde, no quiere partir.
Se aferra con sus últimos hilos de oro y luz, al espejo de tus aguas, mi río, mi cruz.
[pre-coro]
Se que la noche implacable te arrancará de mí, que el velo oscuro del tiempo nos va a dividir.
Más mi calor aún te abraza, mi último fulgor, grabado en tu corriente promesa de mi amor.
[coro]
Porque el sol se niega a irse, mi alma se niega a olvidar, mis rayos en tu rivera, un pacto por la eternidad.
Aunque la luz se oculte en tinieblas no quedará, hay un ruego en la marea, volveré en tu caudal.
[verso]
Mi cauce fiel compañero, te espera al despertar sabe que al fin de las sombras has de regresar. Mis aguas reflejan lunas y misterios sin fin, más la aurora me reclama, para volver a tí.
[pre-coro]
Se que la noche implacable te arrancará de mí, que el velo oscuro del tiempo nos va a dividir.
Más mi calor aún te abraza, mi último fulgor, grabado en tu corriente promesa de mi amor.
[coro]
Porque el sol se niega a irse, mi alma se niega a olvidar, mis rayos en tu rivera, un pacto por la eternidad.
Aunque la luz se oculte en tinieblas no quedará, hay un ruego en la marea, volveré en tu caudal.
[interludio]
Y así, mil veces la tarde nos encuentre al final, mil veces la distancia nos quiera separar.
Más el lazo de la luz nunca te va a soltar, es un ciclo eterno, un amor hasta el final.
[coro]
Porque el sol se niega a irse, mi alma se niega a olvidar, mis rayos en tu rivera, un pacto por la eternidad.
Aunque la luz se oculte en tinieblas no quedará, hay un ruego en la marea, volveré en tu caudal.
Una eterna promesa...
sin tiempo, ni final, volveré en tu caudal.