Ha pasado un año desde que te fuiste,
y tu risa sigue aquí.
En cada rincón hay un recuerdo,
una forma tuya de vivir.
Las noches preguntan por tu nombre,
las mañanas te quieren contar
que aunque el tiempo intente alejarnos,
el amor no sabe marchar.
Porque estés donde estés, sigues en casa,
en mi voz, en mi fe, en mi paz.
No hay distancia que rompa este lazo,
ni un reloj que nos pueda borrar.
Vuelve cuando puedas, sin prisa ni miedo,
aquí el tiempo te sabe esperar.
He guardado historias para el día
en que vuelvas a entrar por la puerta.
Y si el mundo allá afuera fue duro,
aquí el abrazo nunca se cierra.
Porque estés donde estés, sigues en casa,
en mi voz, en mi fe, en mi paz.
No hay distancia que rompa este lazo,
ni un reloj que nos pueda borrar.
Un año lejos no es olvido,
es amor aprendiendo a resistir.
Cada paso que das en tu camino
también te acerca un poco a mí.
Porque estés donde estés, sigues en casa,
y este hogar late por los dos.
Cuando regreses, sabrás que siempre
te esperó el mismo amor