En un reino de cemento, donde el sol quema la piel,
yo cargo mi corona vieja, la que un día te dio placer.
No hay castillos de verdad, solo esquinas y paredes,
pero en mi pecho vive un rey que aún te jura no tenerte.
Tú reinas en mi memoria, como dama de otra historia,
con tus ojos de princesa, con tu risa, tu victoria.
Yo soy un rey sin reinado, que gobierna la distancia,
con un trono de recuerdos y una cruz de tolerancia.
REY DEL ASFALTO Y LA DISTANCIA,
REINA QUE VIVES EN MI MEMORIA.
NO PASA EL TIEMPO, NO PASA NADA,
CUANDO EL AMOR SE VUELVE LEYENDA SAGRADA.
Mira, yo no soy de piedra, tampoco soy de hielo,
soy un tipo normal que aprendió a querer sin duelo.
Tú te fuiste sin aviso, como ladrona en la noche,
y yo me quedé esperando, con mi espada y mi reproche.
Pero no es rencor lo que cargo, es respeto y es cariño,
porque lo que un día vivimos no se compra con un niño.
Tú con tu vida, yo con la mía, cada quien su camino,
pero en mi pecho hay un trono vacío, el único genuino.
A veces sueño que regresas, con tu vestido de reina,
atravesando la ciudad, sin importar la condena.
Que llegas y me dices "rey, ya dejé todas mis guerras",
y yo bajo la corona, y te abrazo entre las piedras.
REY DEL ASFALTO Y LA DISTANCIA,
REINA QUE VIVES EN MI MEMORIA.
QUE EL AMOR NO ENTIENDE DE MAPAS NI DE FRONTERAS,
SOLO DE ALMAS QUE SE BUSCAN AUNQUE ESTÉN DONDE QUIERAS.
No te pido que me esperes, no te exijo que regreses,
solo quiero que recuerdes que por siempre, donde quieres,
hay un rey sin su reinado, un soldado sin bandera,
que te escribe esta canción desde su trinchera.
Y si un día el camino quiere juntar lo que separa,
aquí estoy, sin armadura, con la puerta y la palabra.
Rey del asfalto y la distancia, esperando tu llegada,
reina mía, reina mía, reina siempre recordada.