[Intro]
Piano lento y melancólico, ecos en la habitación
[Verse 1]
En un palacio de mármol y de hielo,
donde el silencio es ley y es religión,
nace un suspiro que busca el consuelo
bajo la máscara de una ambición.
Vistes de blanco, de puro marfil,
mientras el alma se tiñe de gris,
un heredero de un tiempo febril
que oculta la marca de una cicatriz.
[Pre-Chorus]
No es el oro lo que brilla en tu mirada,
es el reflejo de una herencia condenada.
El linaje pesa más que el corazón,
y el trono espera tu rendición.
[Chorus]
¡Es el peso de las sombras en tu piel!
Un príncipe de marfil, dulce y cruel.
Caminas por la cuerda de la traición,
buscando luz en medio de la decepción.
El reino te aclama, el miedo te encierra,
esses el cielo en una eterna guerra.
¡Ay, príncipe de marfil!
Tu corona es de espinas, tu destino es sutil.
[Verse 2]
La máscara cede cuando cae la noche,
y el silencio revela lo que el día no dijo.
Entre provenir y deber, la voz se deshilacha,
buscando un nombre que no sea herida.
[Pre-Chorus]
No es el oro lo que brilla en tu mirada,
es el peso de una promesa quebrada.
El linaje pesa más que la verdad,
y la máscara se rompe para la eternidad.
[Chorus]
¡Es el peso de las sombras en tu piel!
Un príncipe de marfil, dulce y cruel.
Caminas por la cuerda de la traición,
buscando luz en medio de la decepción.
El reino te aclama, el miedo te encierra,
esses el cielo en una eterna guerra.
¡Ay, príncipe de marfil!
Tu corona es de espinas, tu destino es sutil.
[Bridge]
Entre las paredes resuenan promesas quebradas,
y el eco del juramento que nadie recuerda.
Si caes, levántate con un nuevo nombre,
que sane la herida y el peso se disuelva.
[Chorus]
¡Es el peso de las sombras en tu piel!
Un príncipe de marfil, dulce y cruel.
Caminas por la cuerda de la traición,
buscando luz en medio de la decepción.
El reino te aclama, el miedo te encierra,
esses el cielo en una eterna guerra.
¡Ay, príncipe de marfil!
Tu corona es de espinas, tu destino es sutil.
[Outro]
La luna observa el reino y su batalla interna,
y en la quietud, nace una luz que no cede.
Aun cuando el peso persiste, la verdad está en la mirada,
renacida, sin la máscara que el mundo impone.