[Intro]
Susurros de turmalina en la piel, recuerdos que no quieren dormir.
Entre sombras de cristal, nace un nombre que no sabe decir.
[Verse 1]
Nacida del límite entre gema y humano, la historia la quieren silenciar.
Separada de sus padres, un experimento que no debió ocurrir.
La ciudad de diamantes la mira con ojos de sentencia,
mientras su pecho late con cicatrices de su antigua paciencia.
[Chorus]
Ella busca decisiones que nadie puede darle por herencia,
en cada latido late una promesa de independencia.
Gemas rebeldes la rodean, intentando decirle quién puede ser,
pero el pasado la persigue, difícil de convencer.
[Verse 2]
En una misión cruza las calles de luz, encuentra a gemas que la entienden,
Lapis, Pearl y Steven, voces que quieren sostenerla cuando tropieza.
Lapis la guía con un mandato que parece infinito,
pero ojo a ojo, el amor quiere surgir en el brillo de su destino.
[Pre-Chorus]
La ayuda viene en forma de puentes, no de cadenas que la vuelvan a atar,
quieren que elija, que rompa el silencio de su propio manantial.
[Chorus]
Ella busca decisiones que nadie puede darle por herencia,
en cada latido late una promesa de independencia.
Gemas rebeldes la rodean, intentando decirle quién puede ser,
pero el pasado la persigue, difícil de convencer.
[Bridge]
Alrededor del ombligo, un rojo: un diamante en el centro de su ser,
Un cuarzo arcoíris corona la chispa que quiere renacer.
Un negro en el pecho guarda la noche de su prisión,
un morado en la espalda alta, recuerda la caída y la redención.
[Verse 3]
Lapis la guía, pero el deber de obedecer no la abandona,
traumas de castigos y aislamiento aún le hacen sombra en la luna.
Gemas incrustadas, años de ciencia que la forjaron de a poco,
y sus manos, grandes garras negras, reflejan el peso de cada oficio.
[Chorus]
Ella busca decisiones que nadie puede darle por herencia,
en cada latido late una promesa de independencia.
Gemas rebeldes la rodean, intentando decirle quién puede ser,
pero el pasado la persigue, difícil de convencer.
[Outro]
Quizá mañana encuentre la chispa de su propio camino,
mientras el mundo observa sus pasillos de cristal y destino.
Una llama que no se apaga, aunque el miedo vuelva a llamar,
porque ahí, entre gemas y ecos, empieza a brillar su verdad particular.