[Intro]
La ciudad respira entre humo y acero,
un murmullo de ruedas, un eco de hierro.
Desde las sombras despierta un rugido
que corta la noche como un cuchillo.
[Verse 1]
Zillazla/zilla, ojo de tormenta, zarpada bruma,
colmita negra en una garganta de metal.
Garras de acero rasgan las sombras de la avenida,
la gente corre, pero el miedo queda a salvo en su piel.
[Pre-Chorus]
Entre lo humano y lo monstruoso titubea la mano,
el héroe escucha el latido que no quiere oír.
[Chorus]
Grita Zillazla, mundo de hierro llorando,
desata furia en la ciudad que no puede mirar.
Ruge el tambor de metal que dobla el cielo,
y la culpa camina junto al miedo, sin saber a dónde mirar.
[Verse 2]
El héroe imagina una cerradura en la garganta de la bestia,
un intento humano de sellar lo que no quiere obedecer.
Garras de acero gritan con cada paso de destrucción,
la estación tiembla, el alma del barrio se oscurece.
[Pre-Chorus]
La imaginación afila su esperanza como un sable,
pero el monstruo responde con un rugido que desarma.
[Chorus]
Grita Zillazla, mundo de hierro llorando,
desata furia en la ciudad que no puede mirar.
Ruge el tambor de metal que dobla el cielo,
y la culpa camina junto al miedo, sin saber a dónde mirar.
[Bridge]
¿Dónde empieza la responsabilidad cuando el miedo manda?
¿Puede un corazón humano contener lo que no comprende?
La sombra se estira, la ciudad se pregunta si caben dos almas
en una garganta que grita con mil voces al unísono.
[Chorus]
Grita Zillazla, mundo de hierro llorando,
desata furia en la ciudad que no puede mirar.
Ruge el tambor de metal que dobla el cielo,
y la culpa camina junto al miedo, sin saber a dónde mirar.
[Outro]
La sombra se disuelve entre humo y lluvia ácida,
el héroe se queda con la pregunta: ¿cuál es la carga de contener?
Y si la criatura despierta otra vez, ¿quién paga la deuda?
La ciudad respira, aunque nadie puede prometer el final.