Aquí todos tenemos ese recuerdo de niños,
con nuestros amigos jugando en el barrio,
un poco tranquilos unos contaban,
y otros se escondían.
Corrido por dentro de cada vereda,
y unos decían: "yo soy policía",
y a otros les tocaba ser el malandro,
aunque nadie quería ser el famoso policía de aquella andabas.
Pero a medida que todos crecían,
comenzaron a hacer parte de ese juego,
sin entender que ya no era,
ya no era un juego de niños.
Solo por eso mataron varios a mis amigos,
y a otros les tocó otro camino,
y pocos quedamos viendo,
como ya no eran los juegos de cuando éramos niños.
Por eso les digo que la educación,
es la que forma tu verdadera destino.