Leonel Pérez Morales, nacido en tierra panameña,
de Madungandí la comarca, del pueblo Puerto Limón donde el hombre no se quiebra,
familia humilde y trabajadora le enseñó cómo luchar,
desde niño entre carencias aprendió a nunca fracasar.
Pero el siete de noviembre del veinte quedó marcado,
por el peso de la droga terminó encarcelado,
muchos que decían “hermano” desaparecieron de golpe,
cuando el dinero se termina pocos quedan pa’ soportes.
Solo su madre y su padre nunca lo dejaron solo,
en las malas demostraron lo que vale el apoyo,
entre rejas comprendió quién era falso y verdadero,
la prisión le dio lecciones que no compra el dinero.
Coro
Cuando tienes todo el mundo siempre quiere acompañar,
pero cuando caes al suelo muchos te van a olvidar,
la cárcel le enseñó humildad, pureza y lealtad,
y hoy regresa más consciente con ganas de progresar.
Los que hablaron a su espalda se equivocaron también,
pensaron que estaba muerto, pero volvió otra vez,
hoy le dicen “El Horrible”, HP-X-LEY sonó,
con cicatrices del barrio que la calle le dejó.
Nadie puede darle clases de la cárcel ni la calle,
vio amistades convertirse solamente en detalles,
aprendió que la confianza no se entrega por hablar,
porque el hombre verdadero se demuestra al actuar.
Ahora sigue caminando con sueños por alcanzar,
abriendo nuevos caminos sin volverse a tropezar,
con la mente más madura y el corazón más sereno,
porque hasta en los peores tiempos Dios prepara algo bueno.
Puente – Dedicación a su madre
Y esta parte va pa’ una mujer de gran valor,
Ana Lucía Morales Cortés, ejemplo de amor,
nacida en la comarca kuna, del pueblo de Nargandí,
una madre que en silencio siempre estuvo ahí.
Su hijo hoy le dedica estas palabras sinceras,
porque nunca abandonó ni en las noches más severas,
fue la fuerza y el motivo pa’ jamás dejarse caer,
la que oraba en cada esquina pa’ volverlo a ver.
Las paredes de una celda le enseñaron la verdad,
que el respeto vale más que cualquier falsedad,yaunque fueron tiempos duros que