[Intro]
En el silencio de mi pecho nace una luz que no calla,
un susurro antiguo que me llama y me abraza sin medida.
[Verse 1]
Me acercó el instante en que el cielo parece respirar
y la flecha del Amor divino despierta mi andar.
Un ardor que no quema, sino que revela la verdad,
la Transverberación que quema el miedo y deja soñar.
[Chorus]
Ángeles en cada latido, chispa que me guía,
la voz interior se eleva y la fe me ilumina.
En este éxtasis sereno, encuentro mi lugar,
crespo de alma abierta, hacia el Gran Ser.
[Verse 2]
Paso a paso crece la mirada que busca ensancharse,
crecimiento en la penumbra, luz que vuelve a nacer.
La flecha del Amor, pura, atraviesa la noche fría,
y me dice: aquí estás, vivo, para amar y hacer ver.
[Pre-Chorus]
Siento el pulso de lo divino en cada frontera interior,
un mapa de santidad que me invita a abandonar el temor.
[Chorus]
Ángeles en cada latido, chispa que me guía,
la voz interior se eleva y la fe me ilumina.
En este éxtasis sereno, encuentro mi lugar,
crespo de alma abierta, hacia el Gran Ser.
[Bridge]
Qué dulce dolor que abraza sin herir,
qué paz que quema y me da por vivir.
Si la mente duda, la llama del Cielo me sostiene,
y en la caricia del Todo que no tiene fin, renazco otra vez.
[Chorus]
Ángeles en cada latido, chispa que me guía,
la voz interior se eleva y la fe me ilumina.
En este éxtasis sereno, encuentro mi lugar,
crespo de alma abierta, hacia el Gran Ser.
[Outro]
Cierro los ojos, y el mundo se vuelve convicción,
soy vaso y camino de una misma devoción.
La Transverberación me revela que soy totalidad,
un viaje cotidiano hacia la luz que no se va jamás.