No es solo un hueco en el polvo del desierto,
ni un muro de piedra durmiendo en el tiempo.
No basta el pincel, ni limpiar el sedimento,
si el pasado se asfixia en un mal reglamento.
La arqueología no es solo una excavación,
es el libro que se abre de toda una nación.
Pero hay manos que ocultan lo que el suelo nos grita,
que detienen la pala si la verdad les irrita.
Cierran museos, recortan los fondos,
mientras el rastro se pierde en lo hondo.
¡No a la censura que borra la historia!
Que no nos roben la herencia y memoria.
¡Sí a la enseñanza en cada escuela!
Que el niño entienda lo que el suelo devela.
¡Sí al saneamiento, ley y protección!
Para que el rastro no sea una invasión.
Basta de firmas que venden el cerro,
donde hubo un imperio hoy solo hay fierro.
Que el Congreso despierte de su letargo,
que la fiscalización no nos deje un trago amargo.
Cuenten la plata, vigilen la gestión,
que no se pierda el rastro en una gran comisión.