En el callejón bajo la luna llena, se oye un acordeón que el alma envenena, y entre las sombras con ligero sale un gatito blanco y sincero. Brillan sus ojos como dos luceros, mueve la cola al ritmo grupero, sobre el tejado zapatea primero, dicen los perros "¡que estilazo, compañero!" Tiene botas imaginarias, sombrero fino y mil historias, cuando suena la tambora nadie lo ignora.... Un gato blanco baila grupero, con sentimiento y puro salero, da media vuelta, pisa el suelo, !miau, miau! conquista el pueblo entero. Un gato blanco baila grupero, rompe la noche con su sombrero, late felino su corazón. Las gatas miran desde la esquina, dice que baila mejor que en la cantina, da un giro elegante, levanta la pata, parece artista de serenata. Entre maullidos marca el compás, nadie lo para cuando empieza a cantar, y hasta la luna lo quiere aplaudir más. Y si la vida se pone dura, él baila y cura su amargura, porque en cada paso que da deja huella de felicidad. Un gato blanco baila grupero, con sentimiento y puro salero, si tú lo ves bajo el farol sabrás que baila con el corazón. Un gato blanco baila grupero, rey de la noche, dueño del suelo, cuando la banda empieza a tocar... ! todo el barrio se pone a bailar!