**“Mi mente, no soy yo”**
**[Intro]**
Yeah…
Repítelo hasta que el ego se canse:
Mis varillas.
Mi cuerpo.
Mi mente.
¿Y quién observa todo eso?
Silencio… ahí empieza el desastre.
**[Verso 1]**
La mente está enfadada, pero yo no me altero,
mi cuerpo carga el peso, yo miro desde el centro.
Mis varillas, mi equipaje, mi prisión con movimiento,
pero si fueran tuyas, ¿por qué dices “yo me rompo” por dentro?
“Estoy triste”, “tengo miedo”, “soy un caos ambulante”,
qué curioso: le das nombre al pensamiento y lo coronas gobernante.
Una nube se proclama dueña del firmamento,
y tú firmas los decretos de tu propio sufrimiento.
Mi mente está nerviosa, mi mente está preocupada,
mi mente inventa monstruos con la puerta bien cerrada.
Le teme a la muerte mientras fabrica su condena,
se disfraza de profeta y luego tiembla en la escena.
¿Tú eres tu cuerpo? No.
¿Tú eres tu mente? Tampoco.
Entonces dime, filósofa de sofá,
¿por qué conviertes cada idea en un terremoto?
Si las varillas están rotas, no proclamas “estoy rota”,
si el cuerpo está enfermo, no eres tú quien se derrota.
El cuerpo tiene límites, la mente tiene ruido,
pero tú no eres el ruido que se escucha en el pasillo.
**[Estribillo]**
Mis varillas, mi cuerpo, mi mente,
todo mío, pero no soy ninguno de los tres.
La mente grita: “¡Corre!”, yo respondo: “Sé consciente”,
el miedo toca la puerta, pero no le doy poder.
Mis varillas, mi cuerpo, mi mente,
la emoción aparece, no decide quién seré.
Si la mente está enfadada, que se enfade eternamente;
yo observo su teatro y no le compro el papel.
**[Verso 2]**
La mente dice: “Estoy perdida”; yo pregunto: “¿Dónde exactamente?”
Se queda sin palabras, se tropieza con su expediente.
Dice: “Tengo miedo”; le contesto: “Tú lo tienes, no me engañas”,
eres una actriz dramática con mil máscaras baratas.
“Estoy preocupada”, “estoy cansada”, “estoy muriendo”,
la mente vende titulares mientras yo sigo viendo.
Una película mental c