[Intro]
Amanecer despierta la casa, un susurro de porcelana y luz.
El reloj marca el pulso: tic-tac, orden en el aire.
[Verse 1]
Primero el alba pinta la mesa de limpio y rumor,
el aroma del café se eleva, oscuro y bronceado.
La tostadora canta suave, pan dorado y crujir,
y en la ventana, gotas de rocío que saben a mañana.
[Chorus]
Rutina que calienta el alma, en cada gesto encuentro paz,
el sorbo humeante me dice: aquí, ahora, puedes empezar.
Orden en la mesa, silencio que invita a respirar,
cada detalle me sostiene para avanzar.
[Verse 2]
El cepillo canta en el baño, el espejo guarda mi nombre,
la cesta con ganas de limpiar se enciende de claridad.
Notas de vainilla en el aire, el café aún caliente va,
y la ciudad fuera, distante, me parece un suspiro.
[Chorus]
Rutina que calienta el alma, en cada gesto encuentro paz,
el sorbo humeante me dice: aquí, ahora, puedes empezar.
Orden en la mesa, silencio que invita a respirar,
cada detalle me sostiene para avanzar.
[Bridge]
Pequeños rituales, señales del día por venir,
el cuerpo se alinea, el pensamiento empieza a fluir.
Si surge la prisa, vuelvo a este café templado y fiel,
mi brújula en la mañana, mi calma para sobrevivir.
[Chorus]
Rutina que calienta el alma, en cada gesto encuentro paz,
el sorbo humeante me dice: aquí, ahora, puedes empezar.
Orden en la mesa, silencio que invita a respirar,
cada detalle me sostiene para avanzar.
[Outro]
Y cuando el sol sube, sigo el mismo compás: agradecer.
La mañana me abraza con su simple, pequeña verdad.