Gobernaba en aquel tiempo a Israel una mujer, Débora, profetisa, mujer de Lapiidot; y acostumbraba sentarse bajo la palmera de Débora; entre Ramá y Bet-el, en el monte de Efraín; y los hijos de Israel subían a ella a juicio.
Y ella envío a llamar a Barac hijo de Abinoam, de Cedes de Neftalí, y le dijo: ¿ No te ha mandado Jeova Dios de Israel, diciendo: Ve, junta a tu gente en el monte de Tambor, y toma con Tigo diez mil hombre de la tribu de Zabulón; y yo atraeré hacia ti al arroyo de Cisón a Sísara, Capitán del ejército de jabón, con sus carros y sus ejército, y lo entregaré en tus manos?.
Barac le respondió: Si tu fueres conmigo, yo iré; pero si no fueres conmigo, no iré.
Ella dijo; iré contigo; más no será tuya la gloria de la jornada que emprendes, porque en mano de mujer venderá Jehová a Sísara.