[Intro]
En la ensenada de agua calma, la luna dibuja un hilo de plata.
[Verse 1]
Ceramistas de jazmines, orquídeas en flor, vuelan sin ruido,
zorzales cantan en la orilla; jacarandá sueña con la noche.
Padre y niño se acercan a la orilla del silencio,
la voz del adulto es vela que calma el deseo de salir llorando.
[Pre-Chorus]
Mira, pequeño, escucha: el mundo es pequeño cuando se abraza la mirada.
[Chorus]
Cierra los ojos, dormidito, que el miedo se va con la marea,
que la pena se afloja con el murmullo de las hojas.
En este pecho cabe tu sueño, en esta casa cabe tu risa,
te cuido desde la memoria, te devuelvo la paz que deshace el llanto.
[Verse 2]
Llega la memoria como una luna suave que devuelve el nombre perdido,
el niño aprieta sus dudas, el adulto ofrece el silencio compartido.
Pero la pobreza pesa como una manta vieja en la espalda,
y el miedo al abandono susurra sombras en la ventana.
[Pre-Chorus]
Mira, pequeño, escucha: no estás solo cuando late mi pulso a tu lado.
[Chorus]
Cierra los ojos, dormidito, que el miedo se va con la marea,
que la pena se afloja con el murmullo de las hojas.
En este pecho cabe tu sueño, en esta casa cabe tu risa,
te cuido desde la memoria, te devuelvo la paz que deshace el llanto.
[Bridge]
Si alguna vez la noche abraza y no deja ver la luna,
recordaré tu nombre y volveré a prometernos la aurora.
[Chorus]
Cierra los ojos, dormidito, que el miedo se va con la marea,
que la pena se afloja con el murmullo de las hojas.
En este pecho cabe tu sueño, en esta casa cabe tu risa,
te cuido desde la memoria, te devuelvo la paz que deshace el llanto.
[Outro]
Vuelve a dormir, niño, que el día vendrá con la promesa de estar cerca,
y si duele el mundo, dormimos juntos hasta que amanezca la vereda.