[Intro]
En la plaza resuena un hilo de bronce y madera
Las sombras de piedra guardan la memoria
[Verse 1]
Tres mujeres, tres guardianes de un alba musical,
con flautas, laúd y tambor antiguo,
visten la plaza de un susurro que no se olvida,
bordando ecos que nacen del tiempo y la piedra.
[Verse 2]
La gaita susurra cuentos de castillos y naufragios,
la vihuela llora una balada de mares lejanos,
el tambor marca el pulso de la plaza dormida,
y el aire se enciende con luces de cera y memoria.
[Chorus]
Medieval es medieval, cuando la música abre las calles,
y la luna se detiene a escuchar.
Medieval es medieval, en cada nota se atesora el paisaje,
un beso de historia que vuelve a empezar.
[Verse 3]
Las tres conjuros de madera giran en un círculo,
los dedos trazan puentes entre siglos,
la bruma hila colores sobre las losas antiguas,
y la plaza late como un corazón que sabe esperar.
[Verse 4]
Se cruzan voces, cuerdas y tambores en un abrazo,
la memoria se viste de gala para el presente,
las risas quedan grabadas en la piedra caliente,
y el suspiro del viento canta el final del día.
[Bridge]
Entre musas y murallas se abren las puertas del tiempo,
cada acorde entrelaza épocas como hilos de luz.
Escuchamos el pasado acercarse, y el presente responde,
que la música nos recuerda que somos historia y destino.
[Chorus]
Medieval es medieval, cuando la música abre las calles,
y la luna se detiene a escuchar.
Medieval es medieval, en cada nota se atesora el paisaje,
un beso de historia que vuelve a empezar.
[Outro]
La plaza se desvanece en un murmullo dorado,
las tres mujeres se despiden con una reverencia al aire,
y queda el eco, ese puente de sonido,
que siempre nos llama a volver a escuchar.