Voy a cantar este verso,
que sale del corazón,
para una gran amiga
que se nos fue sin razón.
Dejó un vacío muy grande
en nuestro corazón.
Su nombre fue Astrid Cáceres,
mujer de noble mirar,
muy humilde y muy honrada,
le gustaba trabajar.
La muerte llegó de prisa
sin ni ni siquiera avisar.
y en un instante se la llevó
cuando nadie lo esperaba,
su familia y amistades
lloran porque se le extraña de corazón
su bondad se desbordaba.
Trabajadora incansable,
de lucha y de gran valor,
se ganó a pulso el cariño
de toda la población.
Hoy se nos fue de este mundo,
mas vive en el corazón.
Vuela alto, Astrid querida,
recibe nuestro dolor,
Dios te tenga en su
reino
con paz y mucho amor.
Que suene fuerte el acordeón,
que no se apague su voz.