El que está delgado sueña con ponerse fuerte.
El soltero sueña con enamorarse.
El casado sueña con recuperar su libertad.
El desconocido sueña con fama y reconocimiento, y el famoso sueña con tener privacidad.
El empleado sueña con tener tiempo libre y el desempleado sueña encontrar un trabajo.
El niño sueña con ser adulto y el adulto sueña con volver a ser niño.
El pobre sueña con tener más dinero y el rico sueña con tener más tiempo para su familia.
Si tu vida no para de moverse entre el deseo y la insatisfacción, da igual lo que consigas, que jamás serás feliz.