En este camino de subidas y bajadas,
las vueltas del mundo nos dan de qué hablar,
las familias cargan sus propias jornadas,
y nadie en la tierra debe de juzgar.
Hay quienes nacieron allá muy abajo,
pero la fortuna los hizo cambiar,
olvidan que el viejo, con tanto trabajo,
les dio los cimientos para caminar.
Hoy miran a tres o cuatro sentados,
que alzan la mano por puro apoyar,
y aquellos que andaban ayer derrotados,
hoy usan el brillo para humillar.
Presumen riquezas que son de cartón,
personajes falsos que inventan un cuento,
se olvidan que vale más el corazón,
y que la grandeza se lleva por dentro
El rico de veras no presume nada,
valora la vida, la sabe cuidar,
camina tranquilo con la mente armada,
sabiendo que el tiempo te va a acomodar.
La vida es un juez que no acepta el engaño,
al falso y al noble los sabe medir,
a cada mentira le llega su año,
y el propio destino te pone a sufrir.
Hay hijos perdidos que sienten vergüenza,
de aquellos ancianos que todo les dieron,
gritan a los vientos con mala elocuencia,
que están anticuados o que ya bebieron.
No saben notar el valor de las manos,
que toda una vida sufrieron por ti,
los padres son únicos, somos humanos,
¡ay de aquel que un día los niegue ahí!
Pase lo que pase la sangre no cambia,
tus padres no puedes por otros trocar,
ellos dan la vida calmando la rabia,
aunque mucha gente no quiera entender.
Que la verdadera verdad de la tierra,
no está en las carteras ni en el parecer,
sino en la nobleza que el alma encierra.
Letra y composición de Jenny Reyes con esta me despido, quitándome el sombrero,
cantándole a los que saben vivir,
la riqueza interna del verdadero, vivir
lo demás es viento que ha de transcurrir.