🎤 EL DUEÑO DE LA CASA
Escucha bien, abre los oídos, no te duermas, presta atención, esta es la verdad que te ocultaron toda tu maldita existencia, te vendieron mentiras, te armaron un cuento mal escrito, te metieron en la cabeza que eres lo que vives, lo que sientes, lo que piensas y lo que te pasa, ¡y tú te lo tragaste como un tonto que compra mercancía sin revisar ni la etiqueta ni el origen del engaño! Pero hoy se acaba la farsa, hoy se cae la careta, hoy se rompe el velo que te cegó toda la vida, hoy te grito lo que nadie se atreve a decirte de frente, sin rodeos ni paños tibios: quien está enfadada es la mente, no eres tú; quien sufre es la mente, no eres tú; quien teme, quien se ofende, quien se siente perdido o insuficiente es solo esa máquina de historias que tienes en la cabeza, no la esencia que eres en realidad. Repite conmigo, fuerte, que te entre en los huesos y se grabe a fuego en la conciencia: mis experiencias son mías, las recorro, las guardo, me enseñan, me marcan y dejan huella en mi camino, pero yo no soy ellas, ni mucho menos; si son amargas, dulces, dolorosas o efímeras, si se quedan en la memoria o se desvanecen con el tiempo, tú no te conviertes en esa experiencia, sigues ahí, intacto, limpio y presente, igual que el cielo no se convierte en la tormenta que pasa por encima. Mis caracteres, mi forma de ser, mi sello propio, mi estilo de reaccionar y ver el mundo, son el filtro con el que me muevo en esta vida, pero yo no soy ellos; pueden cambiar con los años, pulirse, endurecerse o adaptarse a las circunstancias, pueden parecer fijos o volubles, pero son solo el traje que me pongo, no el hombre que lo lleva puesto, son la herramienta, no el artesano que la usa. Mi cuerpo es mi casa, mi vehículo, mi ropa de carne y hueso que me sirve para transitar por este plano, me abriga, me mueve, me da forma visible, pero yo no soy él; el coche no es el conductor, la casa no es el dueño que habita dentro, la ropa vieja o nueva no define la identidad de