(Golpe seco de bombo, silencio breve. Una respiración profunda)
¡Escucha bien, viejo!
No vengo a decirte cosas bonitas por cumplir.
Vengo a decirte lo que llevo guardado desde que era chico,
lo que nadie más me pudo enseñar, lo que tú me diste.
Tú eres mi raíz, mi base, mi ejemplo real.
Esto es para ti, papá. Escucha.
(VERSO 1)
Desde que era pequeño, siempre estuviste ahí, sin fallar,
apoyándome en cada paso, guiándome al caminar.
Cuando el suelo se me movía, tu hombro era mi lugar,
en los momentos más duros, tú me hiciste levantar.
No importa lo que pase, sé que puedo contar contigo,
eso me da una calma que no encuentro en ningún abrigo.
Te admiro más de lo que las palabras pueden explicar,
eres la persona más valiosa que pude conocer jamás.
Te miro con orgullo, con respeto y con devoción,
no solo eres mi papá, eres mi amigo, mi corazón.
Eres mi guía, mi héroe, el que nunca me ha fallado,
saber que estás a mi lado me mantiene firme y a salvo.
Me das fuerza cuando me siento débil y perdido,
me llenas de paz cuando todo se ve oscuro y herido.
Te estaré agradecido toda la vida por lo que haces por mí,
eres parte de mi alma, lo que soy lo debo a ti.
Cada día te valoro más, por ser el hombre que eres,
el papá más increíble que la vida me trajo a mis pies.
(VERSO 2)
Eres mi ejemplo de fuerza, de dedicación y de amor,
nadie se compara contigo, eres mi mejor valor.
Gracias por todo lo que haces por mí y por la familia,
sé que no es fácil, que muchas veces te cuesta y te angustias.
Pero tu esfuerzo, tu entrega, nunca pasan desapercibidos,
yo los veo, los siento, los llevo siempre conmigo.
Me has enseñado más que con palabras, con tu ejemplo diario,
tu forma de ser es mi lección más grande y necesaria.
Gracias a ti sé lo que es la responsabilidad y el trabajo duro,
que nada se regala, que hay que ganarlo con esfuerzo puro.
También me enseñaste lo que vale el cariño verdadero,
el respeto, el amor incondicional que no conoce de miedos.
Cada instante a tu lado me enseña algo n