Hoy volviste a mi puerta con el mismo disfraz,
la misma historia de siempre, el mismo "voy a cambiar".
Pero yo ya conozco ese juego, ya pagué por aprender,
que tus besos tienen filo y me pueden enloquecer.
Tengo a alguien que me cuida, que me espera sin juzgar,
que no juega con mi tiempo, que no sabe disfrazar.
Y aunque en mi pecho aún guardo lo que un día fuimos tú y yo,
no puedo darle la espalda a quien siempre me amó.
¡DOS VERDADES EN MI PECHO, DOS CAMINOS POR ANDAR!
UNO TIENE VENENO, EL OTRO DOLOR Y VERDAD.
NO QUIERO LASTIMAR, TAMPOCO QUIERO SUFRIR,
PERO EL CORAZÓN NO SABE A QUIÉN DEBO ELEGIR.
Ella llegó con la brisa, con la calma, con la paz,
me curó sin que pidiera, me enseñó a querer de verdad.
Tú llegaste con tormenta, con promesas de cambiar,
pero el viento que te trajo es el mismo que te va a llevar.
¿Cómo confiar en quien juraba mientras otro te escribía?
¿Cómo olvidar que en tu estado su veneno florecía?
Y ahora vienes con perdón, con los ojos de cristal,
pero el daño no se borra con un llanto superficial.
Mira, yo no soy perfecto, también sé que me equivoqué,
pero nunca fui cobarde, nunca jugué con tu fe.
Tú jugaste con la mía, la pusiste en un tablero,
y ahora quieres que te acepte cuando yo ya tengo dueño.
¡DOS VERDADES EN MI PECHO, DOS CAMINOS POR ANDAR!
UNO TIENE VENENO, EL OTRO DOLOR Y VERDAD.
PERO EL QUE DUELE DE VERDAD TAMBIÉN SANA DE VERDAD,
Y EL QUE VENENO TE DA, TE TERMINA DE MATAR.
Me confieso, aún te quiero, eso no lo puedo negar,
pero el amor sin confianza es un barco a la deriva en alta mar.
Y yo ya no quiero hundirme, ya aprendí a navegar,
con mi luna en la cubierta, con mi luna y mi verdad.
Así que vete en paz, Elianis, que te vaya bien,
que encuentres quien te quiera sin tener que padecer.
Yo me quedo con mi puerto, con mi calma, con mi fe,
con la que nunca se fue.
Porque entre dos verdades, una duele y otra mata,
yo elijo la que duele, la que sana, la que me rescata.
Y aunque duela despedirte, aunque duela decir adiós,
prefier