[Intro]
Susurros de una tarde que se estira con paciencia.
Una taza humea, el reloj marca despacio el humo de la memoria.
[Verse 1]
La ciudad respira en tonos amortiguados, casi azules,
Y en la ventana, una hoja decide quedarse un instante más.
El día transcurre con pausas pequeñas: un bostezo, un bostezo de luz.
Entre el ruido y el silencio, mi hojear de pensamientos se posa.
[Pre-Chorus]
Pero hay un balón de calma que rueda por el pecho,
Y cada suspiro parece una orilla que se acerca.
[Chorus]
Me quedo en este rincón de la casa, donde el tiempo va lento,
Dibujo con palabras el mapa de lo que ya fue y fue quedando.
Las cosas simples brillan cuando miras de cerca, y me siento en calma,
Rodeado de pequeños detalles que hacen del día un abrigo viejo.
[Verse 2]
Un cuaderno abierto, páginas que huelen a lluvia reciente,
El café sabe a mañana que aún quiere aprender a respirar.
Una vida contenida en gestos: cerrar ojos, escuchar la quietud, sonreír.
La mesa recoge hojas, risas lejanas, y el silencio responde: sí.
[Pre-Chorus]
Y si el mundo se niega a detenerse, yo me quedo aquí a escuchar,
La respiración suave de las cosas que siempre estuvieron.
[Chorus]
Me quedo en este rincón de la casa, donde el tiempo va lento,
Dibujo con palabras el mapa de lo que ya fue y fue quedando.
Las cosas simples brillan cuando miras de cerca, y me siento en calma,
Rodeado de pequeños detalles que hacen del día un abrigo viejo.
[Bridge]
Si la nostalgia quiere volver, la invito a sentarse junto a la ventana,
Que comparta un té y el rumor de una taza que sabe a hogar.
[Chorus]
Me quedo en este rincón de la casa, donde el tiempo va lento,
Dibujo con palabras el mapa de lo que ya fue y fue quedando.
Las cosas simples brillan cuando miras de cerca, y me siento en calma,
Rodeado de pequeños detalles que hacen del día un abrigo viejo.
[Outro]
Y así, con la tarde quedando suave, me entrego a la quietud que cuida,
Con cada detalle cotidiano que invita a respirar y a recordar.