[Intro]
En un bosque feliz, un conejito, Tomás, sonríe a la vida.
[Verse 1]
Tomás corre en la casa, risas al viento, amigos a su alrededor.
Ve un florero en la mesa, brilla como un sueño dorado.
Lo intenta alcanzar, pero un empujón casual lo hace caer.
PUM, el vidrio canta su propia canción de temor.
[Chorus]
—Mamá, lo siento, fue sin querer.
No quiero esconder lo que hice, quiero decir la verdad.
Todos podemos fallar, pero hay valor en admitir.
Hoy el perdón crece en mi pecho y me deja respirar.
[Verse 2]
Tomás se siente pequeño, el miedo se apaga al mirar a mamá.
La casa se llena de calma cuando ella pregunta con ternura.
—¿Quién rompió mi florero?—, la voz suave pregunta.
Tomás baja la mirada, la verdad empieza a brillar.
[Chorus]
—Mamá, lo siento, fue sin querer.
No quiero esconder lo que hice, quiero decir la verdad.
Todos podemos fallar, pero hay valor en admitir.
Hoy el perdón crece en mi pecho y me deja respirar.
[Bridge]
Mamá toma sus orejas, lo abraza con fuerza y le dice al oído:
—Hijo, todos podemos equivocarnos. Lo importante es reconocer.
[Chorus]
—Mamá, lo siento, fue sin querer.
No quiero esconder lo que hice, quiero decir la verdad.
Todos podemos fallar, pero hay valor en admitir.
Hoy el perdón crece en mi pecho y me deja respirar.
[Outro]
Tomás aprende a decir la verdad, y el bosque canta por su valor.
La historia termina con un abrazo y un nuevo día para soñar.