Luz de Mi Camino
Desde niña en las tierras de Guerrero,
tus manos fuertes empezaron a luchar,
el sol te quemaba, el cansancio era duro,
pero nunca dejaste de caminar.
Después cruzaste fronteras, lejos de todo,
en campos y restaurantes te vi trabajar,
hasta en grandes universidades, con orgullo,
tu esfuerzo fue el pan que nos dio de comer.
Para tus hijos, para todos tus nietos,
diste tu vida, sin pedir nada a cambio,
cada paso tuyo fue un regalo inmenso,
una historia de amor que no se ha acabado.
Hoy es el Día de la Madre, y aunque te digan,
yo te confieso algo con toda verdad:
quizás no me guste celebrar estas fechas,
ni decir “feliz día” con facilidad.
Pero sí te digo, con el alma en la mano:
¡Te amo demasiado, con toda mi verdad!
Gracias de corazón por todo lo que has hecho,
por ser mi luz, mi guía, mi mayor bondad.
No olvido los errores que yo he cometido,
las veces que me equivoqué y fallé,
tú me reprendiste, me diste consejos,
con regaños sinceros me enseñaste a ser.
Tus palabras no fueron dolor ni castigo,
fueron lecciones que me hicieron crecer,
hoy soy mejor persona, te lo aseguro,
por todo lo tuyo, te voy a agradecer.
Espero algún día, con toda mi vida,
llegar a ser la mitad de lo que tú eres,
tú eres lo mejor que me ha pasado en el mundo,
mi abuela querida, mi raíz y mi ser.
Puente
Trabajaste sin descanso, desde muy pequeña,
cruzaste tierras, diste todo tu ser,
por tu familia, por mí, por cada uno,
tu corazón grande lo pudo vencer.
Eres la fuerza que siempre me acompaña,
la luz que no deja que yo me pierda,
cada día te llevo en mis pensamientos,
tu amor es el regalo que nunca se pierde.
Aunque no diga “feliz día” como los demás,
te digo te amo, y es lo más grande que hay,
gracias por ser mi guía, mi estrella y mi paz,
eres lo mejor que me ha pasado, jamás te olvidaré.
Te amo demasiado, abuela de mi vida,
por siempre estarás en mi corazón,
todo lo que soy, te lo debo a ti gracias por ser mi abuelita