Por los caminos de Táchira,
bajo la neblina y el sol,
caminan con fe
hombres y mujeres
cumpliendo con su devoción.
De pueblos y lejanías
van buscando el santuario,
llevando en el pecho ardiente
su promesa y su rosario.
Son kilómetros de brecha,
de fatiga y de dolor,
pero más pesa la culpa
y el milagro del Señor.
El Santo Cristo los llama,
el Cristo de rostro moreno,
que atiende al peregrino triste
y le devuelve lo bueno.
¡Ay, Santo Cristo bendito,
patrón de La Grita entera!
Aquí vienen tus devotos
caminando por la vereda.
Milagros nos has cumplido,
mil favores del abismo,
y por eso año con año
venimos con el mismo optimismo!
Por las cuestas de Seboruco,
por Zorca y por Pregonero,
van los pies ya lastimados
pero firme el corazón entero.
Unos van pagando promesas,
otros pidiendo salud,
y el milagroso los guía
con su infinita virtud.
Llegan al templo sagrado
con lágrimas en los ojos,
sin importarles el cansancio
ni los caminos anchos o rojos.
Se arrodillan ante su imagen
con el alma dispuesta y fría,
y le entregan su ofrenda al Cristo
con fe, con amor y alegría.
Que retumben los aplausos
y las campanas en alto,
que este milagro vivido
nunca se quede en un canto.
¡Viva el Santo Cristo de La Grita!
Grita el pueblo con fervor,
¡benditos los peregrinos
que caminan con tanto amor!
Un corrido que está en mano escrita por Jenny Reyes que en Coloncito a nacido
¡Ay, Santo Cristo bendito,
patrón de La Grita entera!
Aquí vienen tus devotos
caminando por la vereda.
Milagros nos has cumplido,
mil favores del abismo,
y por eso año con año
venimos con el mismo optimismo!