No todas las cunas llegan a llenarse,
no todos los sueños toman el mismo color,
pero hay corazones que saben sembrarse
aunque el destino haya dicho que no.
Lloraste en silencio lo que no fue,
lo que imaginaste mil veces nacer,
y aun con el alma cansada de esperar,
nunca dejaste de amar.
Porque hay muchas formas de ser mamá,
no todas se miden en sangre y piel,
tú das abrigo, tú sabes cuidar,
tú eres hogar para quien te ve.
Madre del alma, madre del dar,
madre del amor que no pide razón,
la vida no pudo, pero el amor sí,
y en eso eres inmensa, prima mía.
Hay niños grandes, hay amigos rotos,
hay abrazos que te buscan al caer,
y en cada gesto, en cada cuidado,
tu instinto florece sin nacer.
No te faltó nada, no te faltó luz,
no te define lo que no ocurrió,
hay huellas profundas que no hacen ruido
y la tuya quedó en más de un corazón.
Porque hay muchas formas de ser mamá,
y la tuya es valiente, sincera y real,
aunque duela a veces mirar atrás,
tu amor ha sabido multiplicar.
La vida no pudo, pero el amor sí,
y eso nadie lo puede cambiar.
Si alguna vez dudas de tu valor,
recuerda esto, por favor:
hay madres que nunca fueron llamadas así,
pero enseñaron al mundo a amar mejor.
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