[Intro]
La ciudad late como tambor antiguo, luces de neón en piedra y brasa.
[Verse 1]
En callejones de bronce y acero resuena un arpa de catedral,
un arpegio de la era medieval, vibrando en el asfalto sin igual.
Las damas caminan con corona de luna y mirada de acero,
confianza que brilla en la noche: un hechizo moderno y sincero.
[Pre-Chorus]
Entre bagpipes de tren y flautas de vidrio, se cruzan las edades,
la ciudad respira libertad cuando ellas alzan sus barbas de coraje.
[Chorus]
Seduce el cruce de eras, libertad en cada acorde,
la pasión gobierna las plazas donde el río de coches se desborda.
Mujeres que inspiran, fuego y sombra en la ciudad,
unidas por el ritmo, confían, conquistan, vuelan sin final.
[Verse 2]
La guitarra eléctrica ruge como un laúd en tempestad,
campanas modernas mezcladas con un clamor de antigüedad.
Sus pasos son tambor, su risa es runa de poder,
la noche las llama y ellas responden con placer de crecer.
[Pre-Chorus]
Se alzan retratos de hierro, sus sombras trazan libertad,
la fusión imposible se rinde ante la chispa de su verdad.
[Chorus]
Seduce el cruce de eras, libertad en cada acorde,
la pasión gobierna las plazas donde el río de coches se desborda.
Mujeres que inspiran, fuego y sombra en la ciudad,
unidas por el ritmo, confían, conquistan, vuelan sin final.
[Bridge]
Entre voces de siglos y neón, la magia se vuelve piel,
un corazón en dos mundos late como miel en carteles de papel.
[Chorus]
Seduce el cruce de eras, libertad en cada acorde,
la pasión gobierna las plazas donde el río de coches se desborda.
Mujeres que inspiran, fuego y sombra en la ciudad,
unidas por el ritmo, confían, conquistan, vuelan sin final.
[Outro]
Y al caer la última nota, la ciudad respira: libre, ardiente, inmortal.