[Intro]
Luces de neón tiemblan sobre la avenida; un susurro en la oscuridad empieza a cantar.
Los teléfonos duermen, el mundo se queda fuera, y el silencio es un puente para cruzar.
[Verse 1]
Entre sombras camina la promesa, sin pronombres que delimiten su piel,
un cuerpo cercano que sabe a secretos susurrados al oído del reloj.
La ciudad respira lento, cada paso dibuja un pacto sutil,
la mirada evita el ruido del mundo y encuentra un latido compartido.
[Pre-Chorus]
Sin palabras que anuncien el permiso, solo el pulso decide el camino,
la distancia se disuelve en un roce que no necesita permiso.
[Chorus]
Allí donde el silencio guarda el aliento, florece la confianza en lo secreto,
cerramos el mundo fuera, y en ese instante somos dos iguales.
La noche nos cubre con su manto, y el deseo firma su juramento,
un acuerdo sin nombres, puro entendimiento en el mismo latido.
[Verse 2]
La ciudad se afina a nuestro compás, luces suaves para iluminar lo pactado,
un lenguaje hecho de miradas que dicen más que cualquier voz.
El aire se espesa con promesas apenas insinuadas, sin necesidad de hablar,
y los dedos buscan en la penumbra la ruta hacia lo que aún no se ha contado.
[Pre-Chorus]
Sin palabras que anuncien el permiso, solo el pulso decide el camino,
la distancia se disuelve en un roce que no necesita permiso.
[Chorus]
Allí donde el silencio guarda el aliento, florece la confianza en lo secreto,
cerramos el mundo fuera, y en ese instante somos dos iguales.
La noche nos cubre con su manto, y el deseo firma su juramento,
un acuerdo sin nombres, puro entendimiento en el mismo latido.
[Bridge]
Si la ciudad despierta, nosotros seguimos en nuestro pacto de sombras,
un silencio que sabe a pacto, una mirada que sabe a verdad.
[Chorus]
Allí donde el silencio guarda el aliento, florece la confianza en lo secreto,
cerramos el mundo fuera, y en ese instante somos dos iguales.
La noche nos cubre con su manto, y el deseo firma su juramento,
un acuerdo sin nombres, puro entendimiento en el mismo latido.
[Outro]
Cuando el amanecer asome, apagaremos el mundo de nuevo, pero quedará la distancia apenas cubierta,
un secreto compartido que respira en la piel, y la ciudad que guarda la promesa de volver a encontrarse.