No te escribo, pero te pienso,
no te busco, pero estás,
aprendí a soltar tu mano
sin dejarte de amar.
Hay distancias que protegen
lo que no se pudo cuidar,
y quererte desde lejos
es mi forma de no sangrar.
No es rendirme,
es entender
que a veces amar
también es no volver.
Te seguiré amando desde lejos,
sin reclamos ni por qué,
deseándote lo bueno
aunque ya no sea con mi piel.
Te seguiré amando en silencio,
sin promesas que romper,
porque el amor no siempre gana,
pero tampoco sabe desaparecer.
Si algún día pensás en mí,
que no sea con culpa o dolor,
fuimos verdad por un momento
y eso nadie lo borró.
Te seguiré amando desde lejos,
con el corazón en paz,
porque elegirme no niega
todo lo que alguna vez te di de verdad.
No me quedo esperando,
no te voy a alcanzar,
solo dejo que el tiempo
me enseñe a quererte
sin quedarme atrás.