Acuario sonrió por primera vez.
Era el primer paso hacia lo desconocido.
La Tierra
Los amuletos eligieron a sus humanos.
Leo cayó en manos de un joven ambicioso que soñaba con fama, pero que escondía inseguridad tras su arrogancia.
Virgo eligió a una estudiante perfeccionista que nunca se sentía suficiente.
Tauro encontró a una chica testaruda que protegía su corazón como un tesoro.
Capricornio despertó junto a un muchacho que trabajaba sin descanso, creyendo que el amor era una pérdida de tiempo.
Y Acuario…
Acuario eligió a alguien distinto.
Una chica que ayudaba en silencio.
Que lloraba cuando nadie la veía.
Que creía en las segundas oportunidades incluso cuando el mundo no se las daba.
El amuleto brilló suavemente.
—No necesito demostrar que son perfectos —susurró Acuario—. Solo que pueden elegir ser mejores.
Pero lo que ninguno de los signos esperaba…
era que al unirse a los humanos empezarían a sentir lo mismo que ellos.
Celos.
Miedo.
Deseo.
Amor.
Y por primera vez…
El mundo “perfecto” comenzó a agrietarse.
Porque tal vez la perfección no era ausencia de errores.
Tal vez era la capacidad de cambiar.
Y la apuesta apenas comenzaba. 🔥🌊🌍🌬️