Así suena, compa... con el dolor en el alma.
Hoy no venimos a presumir nada, venimos a llorar con nuestra gente.
Esto va para todos los que perdieron más que paredes... esto va por la vida.
Jenny Reyes, presente en el llanto.
Traigo el alma hecha trizas y el corazón desgarrado
en la tierra que me vio, donde el apoyo me han brindado.
La capital tembló, el suelo no tuvo calma,
un terremoto maldito me dejó seca el alma.
Polvo, gritos y desdicha, la ciudad se ha vuelto llanto,
se llevaron los sueños de quienes no merecía tanto. Dolor
Mujeres, niños y hombres, bajo cortinas de arena,
buscando entre los escombros pa’ aliviar tanta condena.
Derrumbes de educación, donde el futuro estudiaba, varias cadetes
y hoy solo queda el silencio donde la vida sonaba.
No hay descanso en los estados, el dolor se hace bandera,
hay tragedias que han marcado mi alma de forma severa.
Se me desgarra el pecho, ya nada es igual en Vargas,
las torres que se cayeron, las noches se hicieron largas.
Familias que se enterraron, voces que siguen clamando,
y aquí Jenny Reyes, con el alma suspirando.
No nos duele lo material, ni el acero que se ha doblado,
nos duelen las vidas que al cielo, se nos han adelantado.
Ver a padres en la angustia buscando a sus hermanos,
niños que fueron rescate, otros que soltaron las manos.
No es de fuertes escribir, cuando el llanto es mi lenguaje,
es un tributo a los que hoy ya no están en este viaje.
La esperanza se fue a pique en medio de aquel desastre,
y aunque el sol vuelva a salir, el recuerdo es un contraste.
Dios los tenga en su gloria...
Fuerza, mi gente, que aunque el edificio se caiga,
la fe sigue en pie.
Jenny Reyes...
Puro dolor tumbado.