[Intro]
En el espejo, el signo y su reflejo, una balanza de hierro.
[Verse 1]
El dinero llega con una promesa de luz, abre puertas que no ves, pero alzas la voz y preguntas: ¿qué costo hay detrás de ese pan caliente?
La seguridad se viste de oro, te envuelve y te susurra: compra la calma, compra el tiempo. Y tú corres, sin detenerte, tras un eco de prosperidad.
[Pre-Chorus]
¿Qué precio tiene la risa cuando la tarea diaria es proteger el saldo?
[Chorus]
Libera y encadena, cambia el rumbo al despertar, el dinero como río que te lleva y te quiere atrapar.
La felicidad parece ajustar su molde a la cartera, y el alma pregunta si vale la pena cruzar la verja de la prisa.
[Verse 2]
Sacrificar un sueño por un marcador de cuenta, justificar el hambre de verdad con cifras en la libreta. Relaciones pesan menos cuando la deuda suma más que el abrazo.
La dicotomía se instala en cada decisión: comprar o elegir lo esencial, asegurar el mañana o vivir el ahora con verdad.
[Pre-Chorus]
¿Quién gobierna este día, el deseo o la dignidad que no se compra?
[Chorus]
Libera y encadena, cambia el rumbo al despertar, el dinero como río que te lleva y te quiere atrapar.
La felicidad se reacomoda ante el saldo, ¿dónde quedó la luz cuando todo se ordena en un banco?
[Bridge]
Si mañana se apaga la lámpara de la cuenta, ¿qué te quedará que no pese a la deuda? Sea un límite o un faro, que el corazón preceda a la cifra.
[Chorus]
Libera y encadena, cambia el rumbo al despertar, el dinero como río que te lleva y te quiere atrapar.
La felicidad no se mide en monedas, sino en manos que sostienen lo que de verdad importa.
[Outro]
Que la economía te sirva, no te posea; que el tiempo contigo permanezca, y la verdad guíe la cuenta.