(Estrofa 1)
Tu rostro era nuevo, pero ya conocía tu mirada.
Una paz ancestral que residía en mi corazón.
Esta historia no empezó ahora, es mucho más grande.
Nos amamos bajo un sol mucho mejor.
Recuerdo tu rastro de un tiempo que olvidé.
Pero mi alma guardó todo lo que aprendí de ti.
(Pre-Estribillo)
El ADN del espíritu no engaña al corazón.
Fuiste mi refugio en otra encarnación.
Y ahora ese silencio vuelve a estar presente.
Siento el hilo dorado que nos une eternamente.
(Estribillo)
La muerte es solo una puerta, no es identidad.
¡Vivo con la esperanza de algún día reencontrarme contigo en la eternidad, padre mío!
En cualquier otra vida, a cualquier edad.
Te reconoceré por nuestra afinidad.
(Puente)
Ayer fui tu hija, ahora soy tu hija.
Dondequiera que estés, fuera del tiempo.
Espérame en el jardín donde las almas se deshacen del miedo.
Porque nuestro amor es el universo contándome un secreto.