ESPEJO ROTO (EL JUICIO DEL NECIO)
Dicen que el sabio no habla, pero hoy la verdad me quema la garganta.
Me piden que encaje, me piden que aplauda...
¿Aplaudo a la mediocridad? No, gracias.
Escucha, porque esto no es una canción, es una autopsia a la sociedad.
Bienvenidos al circo, donde el público es el juez,
y el veredicto cambia según el color de su estrés.
Me ven desde su silla, criticando mi manera,
viendo pajas en mis ojos mientras cargan su madera.
¿Que duermo mucho? "Perezoso", gritan al unísono,
mientras se ahogan en su horario, esclavos del mismo abismo.
¿Que duermo poco? "Se te va a romper la tapa".
¡Qué curioso que su miedo sea la medida que me atrapa!
Si estoy delgado, "anoréxico", "enfermo", "quebrantado",
si gano músculo, "narcisista", "vanidoso", "obsesionado".
No les gusta el cuerpo, les duele el espejo propio,
porque mi disciplina es el veneno de su opio.
¿Te vistes bien? "Presumido", seguro es de fiar,
que el hábito hace al monje, según el vulgo al hablar.
¿Te vistes básico? "No tienes nivel, no tienes estilo",
buscando el brillo ajeno para su espíritu en el exilio.
Yo visto con la calma de quien no tiene que demostrar,
mientras ellos se disfrazan para poder encajar.
Y en la mesa de los necios, la seriedad es un crimen,
"eres un amargado", dicen, mientras sus vidas se reprimen.
¿Ríes demasiado? "Inmaduro, no conoce el peso",
buscando un molde muerto para mi libertad en proceso.
¿Qué quieren? ¿Que me parta, que me fragmente, que me doble?
¿Que sacrifique mi esencia para que su ego no se asombre?
La seriedad es mi centro, la risa mi armadura,
y no le pido permiso a nadie para ser mi propia estructura.
(Puente)
Habla, que tu ruido es el viento de mi espalda.
Habla, que tu juicio es la soga que te salva... de nada.
El mundo es un teatro de sombras proyectadas,
y yo he dejado de ser actor en sus comedias mal armadas.
Si hablo claro, soy "irrespetuoso", un insolente,
es que la verdad escuece cuando no tienes dientes.
Si me callo, soy "cobarde", "cómplic