Me cago en la puta que parió tu mentira,
me cago en el día que creí tu mentira.
Diez años botados a la mierda,
pa' que otro venga y te siembre la hierba.
¿Qué coño te dijo? ¿Qué mierda inventaron?
Que yo era un cualquiera, que nunca te amaron.
Maricón el que creyó esa mierda,
maricón el que vendió nuestra guerra.
¡QUE SE JODA! Me levanto del suelo,
con más cojones y más desconsuelo.
Si la vida es una perra, yo soy su amo,
y aunque me ladre, yo no me arrodillo, yo no me desmayo.
Me dejaste por sombras, por cuentos baratos,
por lo que escupieron cuatro desacatos.
Ojalá que te cumplan lo que te ofrecieron,
ojalá que tus noches no lloren lo que tuvieron.
Porque esto que me hiciste no tiene perdón,
me clavaste el puñal y giraste el cabrón.
Pero mira, pedazo de mierda, aquí sigo,
más cabrón que nunca, más vivo que un castigo.
¡A LA MIERDA EL AMOR! ¡A LA MIERDA EL SENTIMIENTO!
SI ESTO ES LO QUE QUEDA, ME QUEDO CON MI MIENTO.
Prefiero estar solo, prefiero estar roto,
antes que mendigar tu cariño idiota.
El dolor me enseñó a no confiar,
que hasta la sombra te puede besar.
Pero también me enseñó a levantarme,
a reírme del golpe y a no desangrarme.
Así que gracias, puta, gracias por la herida,
me hiciste más hombre, me salvaste la vida.
Ahora sé quién soy, ahora sé lo que valgo,
y no hay hijo de puta que me pare, yo soy el caballo.
¡QUE SE JODA EL MUNDO! ¡QUE SE JODA LA GENTE!
QUE HABLEN MIERDA, QUE SEAN CORRIENTES.
YO SIGO A LO MÍO, CON LA CABEZA EN ALTO,
CON EL PECHO ABIERTO Y EL CORAJE MÁS ALTO.
Porque los hombres de verdad no se quedan,
los hombres de verdad se levantan y suenan.
Y aunque duela hasta el puto aliento,
yo sigo cantando, yo sigo violento.