[Intro]
Entre faros de neón y sombras de cristal, me pierdo en la lluvia de la ciudad de papel.
Cada paso parece un susurro roto, cada calle un miedo que quiere volver.
[Verse 1]
Fantasmas de la noche me hablan en voz baja, me recuerdan que la calma no es real.
Camino solo, con el pecho a mitad de lleno y mitad de sal, preguntando qué soy si no estoy a la altura del despertar.
La frialdad del asfalto me aprieta, y el techo del cielo parece un vidrio que quiere caer.
[Pre-Chorus]
Pero en el silencio escucho una duda que se agita, una chispa que insiste en seguir.
Si la vida es frágil, ¿qué peso tiene mi voz cuando temo a perderla?
[Chorus]
Riego de preguntas la avenida, dejo que la lluvia lave mi miedo.
Quiero ser la versión que aguanta el temblor, la que se levanta cuando todo es vidrio.
Sueño con un nombre nuevo que anuncie un mañana posible, aunque el reloj siga mirando atrás.
[Verse 2]
La ciudad de papel se dobla y se desdobla como un libro que no quiere terminar.
Puedo oír crujir mis promesas en cada esquina, y la certeza se vuelve tenue como humo.
Si cambio, tal vez rompa lo que me ata, pero ¿qué soy si no me atrevo a cambiar?
[Pre-Chorus]
La noche me pregunta quién manda aquí, yo susurro que quiero ser valiente.
Si la vida es un cristal, necesito aprender a respirar sin romperme.
[Chorus]
Riego de preguntas la avenida, dejo que la lluvia lave mi miedo.
Quiero ser la versión que aguanta el temblor, la que se levanta cuando todo es vidrio.
Sueño con un nombre nuevo que anuncie un mañana posible, aunque el reloj siga mirando atrás.
[Bridge]
Entre los fantasmas encuentro un hilo de esperanza, una mano pequeña que aún cree.
Si acepto el cambio, la ciudad podría dejar de quebrarse conmigo.
[Chorus]
Riego de preguntas la avenida, dejo que la lluvia lave mi miedo.
Quiero ser la versión que aguanta el temblor, la que se levanta cuando todo es vidrio.
Sueño con un nombre nuevo que anuncie un mañana posible, y dejo que el tiempo me alcance.
[Outro]
La noche no me roba todo; en su eco aprendo a respirar, a volver a creer en la luz que se esconde en estas paredes de cristal quebrado.