La Pintoresca Vida de Don Raúl Escamilla
En el barrio todos conocen a Don Raúl Escamilla, un viejito que ya es toda una leyenda, aunque no precisamente por su paciencia. Don Raúl es de esos señores renegones por excelencia; parece que el mundo le debe y la vida no le paga, pero eso sí, su mal humor se le olvida en cuanto tiene un bote en la mano, porque si algo le gusta a este hombre, es ser un buen pisteador.
Cuando no está quejándose de los ruidos de la calle, Don Raúl se escapa con su "Hermoso" (o su "Feo", según quien lo mire y de qué humor ande el viejo ese día). Es su compañero inseparable de aventuras y desplantes.
Pero la verdadera prueba de fuego para Don Raúl no está en la calle, sino al volver a casa. Ahí lo espera su esposa, Doña Leticia, quien tiene un carácter que hace ver a Don Raúl como un ángel. Doña Lety es sumamente enojona, y no le pasa ni una sola de sus "pisteadas". Entre los regaños de ella y los reniegos de él, verlos interactuar es mejor que cualquier comedia de la televisión.