No éramos más que conocidos, unidos por un papel.
No éramos más que dos niñitos, jugando a eso del querer.
Habían tantas advertencias que me decían: "no eres fiel", pero por mi tonta inocencia quedé rendida a tus pies.
Me cautivó tu carisma y tú forma de ser.
Me impresionó tu sonrisa e inesperada calidez.
Eras un dios entre mis sueños, y dueño de mis deseos.
Eras el chico amistoso que enamoraba al momento.
Pero la felicidad es corta, y la mentira también, por eso tú ángel caído, te arrastraste está vez...
No hubo caricias que lo remediaran.
No hubo palabras que lo arreglaran.
No hubo sonrisas que a mí me ablandaran.
Y tu "inocencia" ya no me hace nada.
No hubo un "te quiero" que pude creer.
No hubo un "lo siento" que pude entender.
No hubo verdades dichas con interés.
Y tu "inocencia" no hará que vuelva a caer.
No éramos más que sombras, reflejos de lo que un día fue.
No éramos más que sueños, desvaneciéndose en el ayer.
Las promesas susurradas se perdieron en el viento, y el eco de tus palabras ya no retiene mi cuerpo.
Te vi desvanecerte como la última vez,
y aunque quise aferrarme, tu amor corrió deprisa.
Las risas que compartimos se tornaron en silencio, y mi corazón herido ahora busca nuevas vías.
Pero ya no hay regreso, no hay vuelta atrás,
las cicatrices que dejaste son lecciones de verdad.
Y aunque aún guardo recuerdos de aquel dulce ayer, mi alma ha aprendido a volar y nuevamente a renacer.
No hubo caricias que lo remediaran.
No hubo palabras que lo arreglaran.
No hubo sonrisas que a mí me ablandaran.
Y tu "inocencia" ya no me hace nada.
No hubo un "te quiero" que pude creer.
No hubo un "lo siento" que pude entender.
No hubo verdades dichas con interés.
Y tu "inocencia" no hará que vuelva a caer....