[Intro]
En medio del silbido gris de la ciudad caen las dudas.
[Verse 1]
La tierra gime, la gente espera, manos juntas en la oración.
Un virus que hiere cuerpos, desnuda la propia fragilidad.
Pero la fe no se rinde, se alza en la misma canción.
La Escritura ilumina un paso, revela la dirección.
[Pre-Chorus]
Clamor que no es ruido, es confianza que se sostiene;
no hay fuerza que supere la voz que sana desde el Altísimo.
[Chorus]
El virus es fuerte, pero no más que tu verdad,
que sana, restaura y une a la ciudad.
Miramos la plaga y volvemos el rostro hacia Dios,
la esperanza se levanta cuando Él es nuestro faro.
[Verse 2]
Hogares que tiemblan, calles que callan, miedo que quiere cegar,
pero surge la misericordia, la fe comienza a brotar.
La comunidad se prueba, se sostiene en la promesa,
que el poder divino transforma la caída en fortaleza.
[Pre-Chorus]
La vulnerabilidad se vuelve semilla de gracia;
con cada oración, la misericordia se desata.
[Chorus]
El virus es fuerte, pero no más que tu verdad,
que sana, restaura y une a la ciudad.
Miramos la plaga y volvemos el rostro hacia Dios,
la esperanza se levanta cuando Él es nuestro faro.
[Bridge]
No solo luchamos contra el daño, sino hacia la fe que consuela;
el clamor colectivo abre puertas donde no había consuelo.
[Chorus]
El virus es fuerte, pero no más que tu verdad,
que sana, restaura y une a la ciudad.
Miramos la plaga y volvemos el rostro hacia Dios,
la esperanza sostiene, y nos guía hacia la luz.
[Outro]
Que la vulnerabilidad florezca en misericordia divina,
y la comunidad, fortalecida, vuelva a creer y a amar.