La mente.
Quien está enfadada es la mente, no tú.
Mira, repite esto.
Mis varillas.
Mis varillas.
Mi cuerpo.
Mi cuerpo.
Mi mente.
Mi mente.
Si te das cuenta, hay alguien que considera que tiene unas varillas, un cuerpo y una mente.
Sí, sí, total.
¿Quién es ese?
Soy yo, pero no soy yo.
¿Tú ves?
La, el, el problema aquí, la trampa es que como tú estás dentro del cuerpo y tienes la mente, te hace una mala jugada, se dice.
Y es que te hace creer que tú eres ella.
Pero- Sí.
La mente, ¿ves?
En tercera persona.
Mira, aquí dices: "Estoy enfadada".
Aquí dices: "La mente está enfadada".
¿Ves?
Hay una separación entre tú y la mente.
La mente mía, pero no soy mi mente.
¿Ves?
La separas.
Si tú, si tú estás enfadada, el enfado ocurre en tu mente.
Sí.
No en ti.
Entonces no digas estoy enfadada o estoy preocupada o tengo miedo.
El miedo dónde ocurre.
En la mente, por un pensamiento.
¿Y la mente de quién es?
Mía.
¿Entonces por qué tienes miedo tú si la que tiene miedo es la mente?
Si las varillas estuvieran rotas, ¿tú dirías: "Estoy rota"?
No.
Porque ¿quién está rota?
Las varillas.
¿Las varillas de quién?
Mías.
¿La mente de quién?
Mía.
¿Tú eres la mente?
No.
¿Por qué?
Porque la mente es de quién?
¿De quién es la mente?
Mía.
Tuya.
¿De quién es el cuerpo?
Mío.
Okey.
Eso que tú eres, que tiene una mente y que tiene un cuerpo, ¿puede enfermar?
El cuerpo, sí.
La-- Bueno.
Claro, el cuerpo sí, pero ¿tú puedes enfermar?
No.
¿Quién enferma?
El cuerpo.
¿El cuerpo de quién?
Mío.
¿Tú puedes enfermar?
No.
¿Tú puedes morir?
No.
¿Quién muere?
El cuerpo.
¿Por qué tienes miedo a la muerte, entonces?
Eso que tú eres no puede ni sufrir, ni tener miedo, ni enfadarse, ni morir, ni nacer.
Simplemente es.
¿Tú eres tu cuerpo?
No.
¿Tú eres tu mente?
S-sí.
No.
Ahí está la trampa.
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