La promesa se quebró, el lazo se rompió,
los sentimientos de Escorpio ya pereció.
El vacío no partió, jamás se marchó,
pero en un punto neutro al fin descansó.
El ataúd cerrado, él no lo supo ver,
quizás Escorpio pueda renacer.
Apagar el vacío que lo alimenta,
nadie conoce la sombra que enfrenta.
Va, va, el tormento no se apagó,
la culpa lo consume, se vio como error.
El suicidio rondaba en su mente,
pero no tomó la salida cobarde, valiente hizo frente.
Se autodenominó semi‑dios errante,
dos fases en su mente, nunca constantes.
Ni él mismo se entiende, su lucha es real,
sus hermanos preparan un evento sin igual.Cinco días fuera del radar,
nadie lo puede mosquear, nadie lo puede alcanzar.
En la sombra se forja su temple,
semi‑dios que resiste, imposible de vencer siempre.
Esa semana su mente alivió,
con eventos sociales el dolor menguó.
Varias personas se le han acercado,
no se apartó, pero en nadie ha confiado.
Dos vínculos extraños se han formado,
sin darse cuenta ya se ha preocupado.
Ellas lo sanan, lo ayudan a resistir,
y como Antares a una define, lo hace persistir.La herida que Cáncer dejó marcada,
es raíz de un alma aún desgarrada.
No solo volvió a reír, por Cáncer,
ella fue detonante, no un baluarte.
Al fin se encontró, supo quién era,
ya no será vacío, ni cáscara hueca.