Ya se apagó la luz donde solíamos hablar,
se quedó el silencio sentado en mi sillón,
y esa taza de café que tú no terminaste,
aún guarda el aroma de tu respiración.
Caminé por la calle donde solíamos reír,
cada piedra me grita tu nombre al pasar,
no te fuiste del todo, te quedaste en el aire,
y en cada cosa mía te empiezo a encontrar.
(Coro)
Dicen que el tiempo todo lo puede curar,
pero el tiempo sin ti no me sirve de nada,
porque llevo tu huella grabada en la piel,
y tu voz en mi pecho como una llamada.
No te voy a olvidar, aunque pase la vida,
aunque el sol se esconda y se acabe el mar,
tú fuiste lo más bello que me dio la suerte,
y aunque no estés conmigo, te voy a amar siempre.
(Verso 2)
Me pregunto si a veces tú también te acordarás,
de las noches de lluvia, de nuestro caminar,
de cuando te decía que eras mi todo,
y tú me mirabas sin necesidad de hablar.
No guardo rencor, ni te guardo reproche,
solo agradezco que me hayas hecho sentir,
que un amor tan grande de verdad existe,
y que tú me enseñaste a vivir y a soñar.
(Coro)
Dicen que el tiempo todo lo puede curar,
pero el tiempo sin ti no me sirve de nada,
porque llevo tu huella grabada en la piel,
y tu voz en mi pecho como una llamada.
No te voy a olvidar, aunque pase la vida,
aunque el sol se esconda y se acabe el mar,
tú fuiste lo más bello que me dio la suerte,
y aunque no estés conmigo, te voy a amar siempre.
(Puente — la parte más sentida, lenta y suave)
Ojalá que seas feliz, donde quiera que estés,
que nadie te lastime, que te traten bien,
que si algún día me extrañas, recuerdes esto:
que te amé con el alma, como nadie jamás…
(Coro final)
No te voy a olvidar, aunque pase la vida,
aunque el sol se esconda y se acabe el mar,
tú fuiste lo más bello que me dio la suerte,
y aunque no estés conmigo, te voy a amar siempre.