Emily, hoy vengo de frente, sin mentira ni disfraz,
con palabras de mi mente porque te quiero explicar.
Sé que cometí errores, no los puedo ocultar,
y por más que pase el tiempo, los quisiera reparar.
Fui torpe con mis acciones, no supe cómo actuar,
y ahora cargo la lección que me tocó aprender ya.
No te escribo por costumbre ni por simple vanidad,
te escribo porque en mi pecho pesa mucho la verdad.
Perdón si te hice daño, nunca fue mi intención,
perdón si mis palabras lastimaron tu corazón.
Cada noche lo recuerdo, cada día es reflexión,
porque tú mereces respeto, cariño y comprensión.
No prometo ser perfecto ni cambiar de un empujón,
pero sí mirar mis fallos y buscar una solución.
Si algún día me escuchas y me das otra ocasión,
voy a hablar con hechos claros, no tan solo con canción.
Emily, tú eres valiosa, eso nunca cambiará,
aunque tome caminos distintos la realidad.
Si decides alejarte, lo tendré que respetar,
pero quería que supieras que te vine a valorar.
Hoy termino este mensaje con humildad y honor,
esperando que el destino sane cualquier dolor.
Y aunque no vuelva a tener tu sonrisa alrededor,
siempre voy a desearte mucha paz y mucho amor.