Amanecí con tu nombre en la garganta,
y un vacío que no sé quién lo agranda.
Anoche éramos nosotros contra el mundo,
hoy soy yo contra el eco más profundo.
Alguien habló, alguien sembró sin conocerme,
y tú creíste sin dejar que yo defienda mi alma, mi piel, mi ayer.
No hubo adiós, no hubo grito, no hubo nada,
solo el silencio de una puerta que se cierra y no da nada.
¡Y NO SÉ POR QUÉ! ¡ME DEJAS SIN RAZÓN!
¡COMO BARCO A LA DERIVA, COY SIN DIRECCIÓN!
ME QUEDO CON TUS COSAS, CON TU RISA EN EL RINCÓN,
Y ESTE AMOR QUE NO ENTIENDE DE RUMORES, ESTE AMOR QUE ERA CANCIÓN.
¿Quién te dijo que yo era lo que no soy?
¿Quién pagó por verte lejos de mi voz?
Yo solo sé que te amaba sin medida,
que mi única mentira fue quererte con la vida.
Y ahora miro la cama vacía,
tu perfume en la almohada todavía.
Me duele hasta la sangre, me duele hasta el aliento,
me duele no tener derecho ni a un lamento.
¡Y NO SÉ POR QUÉ! ¡ME DEJAS SIN RAZÓN!
¡COY UN BARCO SIN MAR, UN LOBO SIN MANADA!
ME DEJASTE CON LAS GANAS DE EXPLICAR,
QUE MI AMOR ERA VERDAD, QUE NO ERA NADA DE LO QUE HABLARON.
Pero tal vez no importa lo que diga,
tal vez tu amor era de hojas, no de espiga.
Y aunque hoy me rompa, aunque hoy me desangre,
mañana seré menos esclavo de tu imagen.
Solo quería decirte, donde quieras que estés,
que yo nunca fui el que pintaron, que yo siempre fui tu hombre de una vez.
Que si un día el viento trae de vuelta la verdad,
yo estaré con la puerta abierta, esperando tu llegada.
Pero hoy me ahogo, hoy me rompo, hoy me dueles,
hoy no entiendo por qué tienes que perdernos.
Y escribo esta canción sin esperanza,
como carta a ninguna parte, como herida que no alcanza.