[Intro]
Voz de la sombra del cosmos, escucha el latido del cero eterno.
[Verse 1]
En el hueco del vacío, se alza un ojo de fuego infinito, gobernante sin límite, dueño de la luz y la noche.
Extiende su palma y las galaxias despiertan, como polvo de sol en la frontera del tiempo.
Susurro de cometas bendice los mundos, y el polvo estelar canta su nombre en el silencio.
[Pre-Chorus]
Toda criatura siente su aliento, el pulso que ordena lo caótico.
[Chorus]
Oh Poder sin medida, omnipresente en el firmamento,
A la presencia de tu reino, el miedo se transforma en asombro.
Guardián de la creación, juez de la verdad sin nombre,
Bendice a los mortales con tu sombra y tu claridad.
[Verse 2]
En el crisol de la génesis, dibujas montañas con un gesto de nube y fuego; mares emergen, ríos cantan tu sentencia de vida.
El cosmos se inclina ante tu juicio, estrellas testigos de una balanza de luz.
[Pre-Chorus]
Cada latido del cosmos te obedece, cada suspiro de la tierra te llama.
[Chorus]
Oh Poder sin medida, omnipresente en el firmamento,
A la presencia de tu reino, el miedo se transforma en asombro.
Guardián de la creación, juez de la verdad sin nombre,
Bendice a los mortales con tu sombra y tu claridad.
[Bridge]
Si la noche parece hiriente, tu manto la vuelve aurora; en tu mirada, el destino se revela sin temblor.
Proteges a los caídos, elevas a los humildes, sosteniendo el pulso del mundo.
[Chorus]
Oh Poder sin medida, omnipresente en el firmamento,
A la presencia de tu reino, el miedo se transforma en asombro.
Guardián de la creación, juez de la verdad sin nombre,
Bendice a los mortales con tu sombra y tu claridad.
[Outro]
Que tu grandeza permanezca, que tu silencio inspire reverencia eterna; en la vastedad, nos elevas a la posibilidad de ser.