[Intro]
Un susurro de hojas, el sol se toma su tiempo.
[Verse 1]
En el parque late una calma que invita a quedarme, sin prisas, contemplando el cielo y las sombras en el verde.
Palmeras se balancean suaves, como si susurraran historias al viento; el quiosco sonríe con su tejado viejo, guardián de risas pasadas.
Bancos alineados, testigos de conversaciones tibiamente pausadas, esperan al curioso que llega buscando aire limpio.
[Chorus]
La ciudad se queda afuera, aquí todo es respiración, paz en cada detalle, un latido en la quietud.
Entre banderas decorativas que pintan colores sobre el aire, encuentro un mapa de calma que me invita a mirar.
La belleza de lo simple se hace presente, en la danza leve de las ramas y el murmullo del agua cerca.
[Verse 2]
La arquitectura local dibuja sombras en la vereda, líneas que cuentan historias de piedra y memoria.
El quiosco reparte aromas de café y historias del barrio, y el tiempo parece recortar sus bordes para dejar hueco a la serenidad.
Palmeras, quioscos, bancos y banderas se acoplan en una orilla de silencio, donde cada mirada encuentra su lugar.
[Chorus]
La ciudad se queda afuera, aquí todo es respiración, paz en cada detalle, un latido en la quietud.
Entre banderas decorativas que pintan colores sobre el aire, encuentro un mapa de calma que me invita a mirar.
La belleza de lo simple se hace presente, en la danza leve de las ramas y el murmullo del agua cerca.
[Bridge]
Si cierro los ojos, escucho el murmullo de un mundo que aprende a respirar, paso a paso, sin prisa, bajo un cielo que se mantiene claro.
[Outro]
Quedo un instante más, con la ciudad a distancia y el parque como refugio suave, hasta que vuelva la llamada de la calle.