(INTRO)
Mil años de silencio en un abismo de cristal,
buscando entre mil mundos un final que no sea igual.
No es maldad, es devoción; no es locura, es protección,
una diosa despojada buscando su redención.
(VERSO 1)
Nacida entre promesas rotas, familia que se deshace,
donde el amor era un castigo y el dolor era el enlace.
Semanas en la oscuridad, en una celda de corrección,
reprimió sus emociones bajo una cruel imposición.
En el Primer Mundo, el juego fue su despertar,
Yukiteru fue la luz que la enseñó a valorar.
Pero el destino es un verdugo y tras la muerte del amado,
reclamó el trono de Dios, un poder envenenado.
Fracasó en resucitarlo, la realidad se fracturó,
el "Tormento de Juno" todo el cosmos devoró.
Sin quererlo dejó su mundo en la nada, convertido en polvo estelar,
por un amor que mil milenios no pudieron apagar.
(ESTRIBILLO)
¡Yuno Gasai! Entre la sombra y la luz,
cargando en sus hombros una pesada cruz.
Portadora del Sexto, una Diosa de un mundo que ya no existe más,
buscando en un mundo paralelo una chispa de paz.
(VERSO 2)
Despertó en un cuerpo ajeno, con diez años de edad,
en un mundo espejo al suyo, pero no es su realidad.
Con el brazalete de Pandora, su esencia fue sellada,
al noventa por ciento humana, pero aún así respetada.
Un diez por ciento de deidad, fuerza que no es natural,
capaz de transmutar la vida y el plano temporal.
A los doce, el secuestro fue el punto de quiebre,
vio a Yuki luchar con una voluntad de fiebre.
Él la salvó con su miedo, ella lo vengó con su saña,
tejiendo desde ese día una protectora telaraña.
(VERSO 4)
No era su turno, no era su diario original,
pero por Yukiteru, ella desató el final.
Asesinó a Tsubaki, robó el puesto de candidata,
porque el pánico de perderlo es lo que más la mata.
El Diario del Profeta predice todo movimiento,
de aquellas personas con los que tenga un estrecho vínculo,
entrando en desesperación por querer mantener su actual realidad,
mientras Deus la observa con curiosa crueldad.