Tengo el mensaje guardado en la memoria,
las palabras ardiendo en la punta de los dedos.
He repasado mil veces nuestra historia,
pero me frena el muro de mis miedos.
Miro la pantalla, el cursor parpadea,
es un duelo en silencio entre el alma y la razón.
Aunque por dentro el deseo me golpea,
no quiero ser quien pida una explicación.
(Coro)
Porque el orgullo pesa más que las ganas,
y prefiero el vacío a sentirme perdedor.
Me invento mil excusas cada mañana
para no confesar que me muero de amor.
Es una guerra donde nadie gana nada,
un castillo de hielo que no quiero romper.
Tengo el alma en un hilo, la voz oxidada,
y prefiero callar antes que ceder.
(Verso 2)
¿Qué estarás haciendo? Me pregunto en voz baja,
esperando una señal que no llega de tu lado.
Este juego de sombras al final me desaja,
es el precio tan alto de ser tan obstinado.
Si supieras que el texto está casi escrito,
que solo falta un clic para volver a empezar,
pero el ego es un monstruo que me tiene prescrito
que es mejor el olvido que irte a buscar.
(Puente)
Y así pasan los días, como inviernos eternos,
fingiendo ante el mundo que ya te olvidé.
Construyendo nosotros nuestros propios infiernos,
por no decir la verdad que una vez te juré.
(Coro)
Porque el orgullo pesa más que las ganas,
y prefiero el vacío a sentirme perdedor.
Me invento mil excusas cada mañana
para no confesar que me muero de amor.
Es una guerra donde nadie gana nada,
un castillo de hielo que no quiero romper.
Tengo el alma en un hilo, la voz oxidada,
y prefiero callar antes que ceder.
(Salida)
Prefiero callar...
Aunque me duela el pecho de tanto esperar.
El teléfono duerme, y yo también.
Mañana será otro día... sin saber de ti otra vez.