[Intro]
La lluvia golpea suavemente la ventana, un murmullo que sabe a paciencia.
La ciudad respira despacio, luces tenues en una habitación templada.
[Verse 1]
Siento el reloj calmo, un latido que marca el compás de mi descanso,
memorias que llegan como sombras amables, sin prisa, sin ruido.
La taza humea el vapor de historias pequeñas que guardo para la noche,
y cada susurro del suelo moja el silencio con un recuerdo ligero.
[Pre-Chorus]
El mundo afuera respira distinto cuando el café se enfría,
y dentro, el corazón late en un tranquilo metrónomo.
[Chorus]
Qué lento cae el mundo, qué suave la ciudad respira,
la lluvia dibuja preguntas que mi alma responde con calma.
Entre luces que parpadean, encuentro un deseo suave de seguir,
una pequeña esperanza que late junto a mi respiración: seguir.
[Verse 2]
Las paredes guardan historias de conversaciones sin voz,
un refugio de mantas y libros que esperan una mañana.
El zumbido lejano de tranvías es una casa para mi pensamiento,
y cada recuerdo se acomoda como un susurro de viento en la cortina.
[Pre-Chorus]
Si cierro los ojos, escucho el pulso del barrio y el tiempo se acalla,
mi forma de mirar se mantiene firme, sin prisa ni destino.
[Chorus]
Qué lento cae el mundo, qué suave la ciudad respira,
la lluvia dibuja preguntas que mi alma responde con calma.
Entre luces que parpadean, encuentro un deseo suave de seguir,
una pequeña esperanza que late junto a mi respiración: seguir.
[Bridge]
Y si la noche se alarga, me quedo en este rincón pequeño
donde las dudas se vuelven ruido amable y la calma me envuelve.
[Chorus]
Qué lento cae el mundo, qué suave la ciudad respira,
la lluvia dibuja preguntas que mi alma responde con calma.
Entre luces que parpadean, encuentro un deseo suave de seguir,
una pequeña esperanza que late junto a mi respiración: seguir.
[Outro]
La habitación se acuna, el latido es mi mapa y mi faro,
con la lluvia como música, camino hacia otro despertar.